El dilema del prisionero de la IA

La IA hace más productivas a las empresas, pero ¿qué pasa cuando también elimina a sus clientes?

Cada semana aparecen nuevas noticias sobre empresas que incorporan inteligencia artificial para automatizar procesos, reducir costes y operar con menos personas.

Los titulares se repiten una y otra vez: Una empresa elimina cientos de puestos gracias a la IA. Otra anuncia que ya no contratará determinados perfiles porque un agente de inteligencia artificial puede realizar parte de ese trabajo. Otra presume de haber multiplicado la productividad de sus ingenieros.

Todo parece indicar que estamos entrando en una nueva revolución tecnológica y probablemente sea así. Sin embargo, detrás de esa transformación existe una pregunta que apenas está empezando a debatirse.

¿Qué ocurre si todas las empresas toman exactamente la misma decisión al mismo tiempo?

Hace unos días leí un análisis titulado The AI Layoff Trap que plantea una de las preguntas más incómodas sobre la inteligencia artificial.

Su tesis es sencilla, pero muy poderosa. La inteligencia artificial puede aumentar enormemente la productividad de una empresa, pero cuando miles de compañías sustituyen trabajadores por IA de manera simultánea aparece un efecto secundario que casi nadie está considerando.

Cada empleado despedido no solo representa un ahorro de costes.También representa un consumidor menos. Una familia con menor capacidad de gasto.Menos compras, viajes y consumo.

El problema deja de ser empresarial para convertirse en un problema económico, ya que hay menos demanda para las propias empresas.

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La productividad ya no es el problema

Durante décadas, todas las revoluciones tecnológicas tuvieron un objetivo claro: producir más con menos recursos.

La máquina de vapor, la electricidad, Internet o el cloud computing aumentaron enormemente la productividad, pero todas esas tecnologías terminaron generando nuevas industrias y nuevos empleos.

La gran incógnita con la inteligencia artificial es diferente, ya que por primera vez estamos automatizando tareas intelectuales que hasta hace poco parecían exclusivamente humanas, como: programación, diseño, atención al cliente, marketing, análisis financiero, consultoría, investigación, creación de contenido e incluso parte de la toma de decisiones.

La velocidad con la que está evolucionando la IA hace pensar que la sustitución podría ser mucho más rápida que la creación de nuevos puestos de trabajo y ahí aparece el verdadero riesgo.

El dilema del prisionero aplicado a la economía

El dilema del prisionero hace referencia a que dos personas toman decisiones de forma independiente buscando maximizar su beneficio individual.

Lo paradójico es que, cuando ambas hacen lo que consideran mejor para ellas mismas, el resultado final termina siendo peor para los dos. Eso es exactamente lo que podría estar ocurriendo con la inteligencia artificial.

Si una empresa automatiza antes que sus competidores, consigue reducir costes, aumentar márgenes y mejorar su posición, pero cuando todas las empresas hacen exactamente lo mismo, el resultado colectivo cambia.

  • Hay menos empleo.
  • Menos salarios.
  • Menor capacidad de consumo.
  • Una economía menos dinámica.

Para una empresa, automatizar es una decisión lógica y rentable. Pero cuando todas hacen lo mismo, el problema deja de ser empresarial y se convierte en económico.

Si quieres saber más sobre el dilema del prisionero de la IA.

Ya estamos viendo las primeras señales

Aunque todavía es pronto para medir el impacto económico global, ya existen ejemplos que muestran hacia dónde se dirige el mercado.

  • Block Inc. (empresa matriz de Square y Cash App) anunció el despido de más de 4,000 empleados, reduciendo su plantilla de más de 10,000 personas a menos de 6,000. Lo más llamativo fue el mensaje de su CEO, Jack Dorsey, quien afirmó que las herramientas de IA ya permiten que equipos mucho más pequeños hagan el mismo trabajo e incluso mejor.
  • Salesforce ha reconocido que la IA está transformando su operación. Su CEO, Marc Benioff, explicó que el área de soporte pasó de aproximadamente 9,000 a 5,000 empleados gracias al uso de agentes de IA. Además, la compañía dejó de cubrir muchas vacantes porque las nuevas herramientas ya realizan parte de esas funciones.
  • Goldman Sachs está incorporando IA para aumentar la productividad en tareas de ingeniería, desarrollo de software y análisis. La entidad estima que la inteligencia artificial permitirá que un mismo profesional realice el trabajo que antes requería varios especialistas, mientras sus propios economistas advierten que la adopción de IA ya está teniendo un impacto medible en el mercado laboral.

Estos casos no significan que la IA destruya automáticamente empleo.

Lo que muestran es que las empresas están empezando a obtener más resultados con equipos más pequeños y eso puede extenderse rápidamente a prácticamente todos los sectores.

El verdadero riesgo no es tecnológico

Cuando hablamos de inteligencia artificial solemos centrarnos en los modelos, los agentes autónomos o la velocidad con la que aparecen nuevas herramientas.

Pero el gran debate probablemente no sea tecnológico, sino económico.

Como advierte Marc Vidal“el verdadero riesgo sistémico no es una falla tecnológica, sino que los beneficios de la inteligencia artificial queden concentrados en pocas manos.”

¿Qué ocurre cuando la productividad crece más rápido que el empleo?

¿Qué sucede cuando una parte importante de la población pierde poder adquisitivo?

¿Cómo evolucionarán los sistemas fiscales si muchas empresas generan más beneficios con menos trabajadores?

¿Quién financiará los servicios públicos?

¿Quién sostendrá el consumo?

Son preguntas que todavía no tienen respuesta y precisamente por eso merece la pena empezar a debatirlas hoy.

La verdadera ventaja competitiva

Todo esto no significa que debamos frenar la adopción de la inteligencia artificial, Ssería un error.

La IA será una ventaja competitiva para cualquier empresa. La cuestión es cómo construir modelos de negocio capaces de combinar automatización, crecimiento y creación de valor para las personas.

Porque las organizaciones que solo piensen en reducir costes probablemente obtendrán beneficios a corto plazo.

Las que entiendan cómo evolucionará el mercado serán las que lideren la próxima década.

Entiende más sobre la verdadera ventaja competitiva.

Creo que estamos viviendo uno de esos momentos que marcarán un antes y un después en la historia de los negocios.

La inteligencia artificial cambiará la forma en que trabajamos, consumimos y competimos, pero también obligará a replantear muchas reglas económicas que llevamos décadas dando por hechas.

La productividad seguirá creciendo. La cuestión es si conseguiremos que esa riqueza también genere nuevas oportunidades para la sociedad, porque una empresa puede automatizar gran parte de su operación, pero ningún negocio puede sobrevivir si algún día se queda sin clientes.

¿Crees que la IA acabará creando más empleo del que destruye o estamos entrando en una etapa donde la automatización cambiará para siempre el equilibrio económico?

Las empresas que triunfen no serán necesariamente las que automaticen más, sino las que entiendan cómo generar valor en un mercado que está evolucionando a una velocidad sin precedentes.

Si quieres conversar sobre cómo incorporar la IA de forma estratégica en tu empresa, escríbeme. Me encantará ayudarte a identificar las oportunidades y los retos que vienen.